La realidad virtual se prepara para triunfar en Navidad

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Llega octubre y las grandes empresas de tecnología de consumo ponen a punto los productos con los que afrontarán el último trimestre del año. El trimestre incluye varias festividades llenas de regalos, y suele estar acompañado de un pico de ventas importante.

Las navidades tienen un ganador este año: la realidad virtual.

Achacada por muchos como una promesa vacía, un elemento de un futuro que nunca llega, y que no conseguirá que cambiemos nuestras amados televisores y monitores. Es un escepticismo comprensible. Los consumidores han sido bombardeados con una realidad virtual “a la vuelta de la esquina” desde los 80. Tres décadas después, parece que por fin ha llegado su momento.

(Marta PÉrez / EFE)

Llegó el momento

No es exagerado de decir que los nuevos productos de realidad virtual están aún en pañales: altos precios, experiencia mejorable, necesidad de situar cámaras, mandos especiales y no tropezar con largos cables hacen que el sector empiece a andar, aunque de forma lenta. Pero no debemos ignorar el rápido avance de la tecnología. Los smartphones hace 10 años hacían que nos preguntásemos para qué íbamos a querer un “ordenador en el bolsillo”, y hoy son uno de los productos tecnológicos más exitosos de la historia.

Los altos precios son una barrera para el gran público, pero no es insalvable

Aunque no ha sido la primera en lanzar, Sony parece que será la compañía que se hará con el mayor volumen de ventas. El 13 de octubre salen a la venta las nuevas PlayStation VR. Unos cascos de realidad virtual de 399 euros que según los analistas venderá entre 1,9 y 2,6 millones de unidades antes de que acabe el año. El dispositivo no funciona de forma independiente y necesita además de una cámara y unos mandos oficialmente opcionales, pero bastante necesarios en la realidad. Este “pack” de mando, cámara y gafas de realidad virtual llegará a las tiendas por 500 euros.

A este precio habrá que sumar el coste de una PlayStation 4 si el consumidor no dispone de una, elevando el precio hasta los 800 euros, un precio que se aleja de lo que muchos consumidores estarán dispuestos a pagar. Sony espera vender más de 20 millones de unidades de su nueva PlayStation durante su año fiscal de 2016, y seguir siendo líder de esta generación de videoconsolas.

Mark Zuckerberg anunciando el futuro dispositivo híbrido.
Mark Zuckerberg anunciando el futuro dispositivo híbrido. (David Paul Morris / Bloomberg)

Facebook no se quiere quedar atrás

Tras la adquisición de Oculus por 2.000 millones de dólares hace dos años, el gigante social estadounidense pasó a convertirse en uno de los pioneros de la realidad virtual. Su principal producto es Oculus Rift, del que espera vender 400.000 unidades durante todo el año, aunque los analistas son más precavidos.

El jueves, Facebook organizó la tercera edición de Oculus Connect, su presentación a prensa y aficionados de lo que tienen en el tintero. Si el estilo de Sony con su PlayStation VR se centra más en los videojuegos, Facebook quiere dotar a su software de un aspecto más social.


Para Mark Zuckerberg, la realidad virtual será parte de nuestras comunicaciones en breve, como hoy utilizamos un teléfono. Como otras compañías, Facebook propone un sistema híbrido de realidad virtual y realidad aumentada —dos caras de la misma moneda— en la que nuestras proyecciones reales y avatares serán capaces de interactuar de la misma forma que hoy hacemos una videollamada o quedamos para jugar a videojuegos con nuestros amigos y conocidos.

En cuanto a productos, Oculus por fin puso precio y fecha a sus mandos: 199 dólares por un par de controladores, que se suman a los 699 euros de las Oculus Rift. Un coste que no acaba ahí, pues necesita de un ordenador potente capaz de ejecutar los juegos de forma fluida. Desde Oculus cifran el coste mínimo en un ordenador moderno de escritorio —no portátil— de unos 500 euros. Un coste total por encima de los 1200 euros.

En Oculus saben que el precio deja su tecnología al alcance de unos pocos, y esperan que el constante avance de la tecnología gráfica y las economías de escala reduzcan en los años venideros. Para ello, trabajan en un dispositivo independiente que mejore la experiencia de la realidad virtual móvil —un smartphone de gama alta situado delante de nuestros ojos— pero que tampoco necesite de una máquina que genere las imágenes, como un ordenador o una videoconsola. Este “eslabón perdido” es una de las claves a medio plazo para que la realidad virtual despegue entre los consumidores al bajar precios y eliminar cables.

(Eric Risberg / AP)

Mejores precios en móvil

La primera experiencia de realidad virtual para muchos seguirá viniendo por el móvil. La ubicuidad del smartphone y el bajo coste de las opciones como el Gear VR de Samsung o el más reciente DayDream VR de Google, hacen más accesible esta tecnología. Podemos encontrarlos por unos 70 euros en el mercado, aunque hay opciones más baratas compatibles con más modelos de smartphone.

La experiencia es peor que comparada con el PlayStation VR, Oculus Rift o HTC Vive, por supuesto, en versatilidad, comodidad y en calidad a nivel de videojuegos. Pero puede servir para dar una idea de lo que viene en el plano multimedia con experiencias inmersivas de vídeos esféricos o 360 grados.

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